¡Hola a todos!
Pues eso, hoy vamos al revés del mundo.
A pesar de que para Nochevieja parece que se llevan cosas más llamativas, o complicadas, la verdad es que no me apetecía.
A lo mejor es por haber llevado la morada oscura hasta hace nada.
Me apetecía algo discreto, pero con un toque de color, así que me he lanzado a probar esto de la francesa invertida. Y mira que la francesa de por sí, no es que se me dé muy bien, pero bueno.
Reconozco que no tengo el pulso para robar panderetas, y además las pegatinillas de la francesa, no es que se me queden muy bien pegadas, pero había que intentarlo.
El resultado no es que sea perfecto, ni mucho menos. No queda mal el contraste de colores, y está bien incluso para venir a trabajar.
No podía decidirme entre los dos esmaltes que me faltaban por probar, así que he alternado uñas :P
Ya veis que la marca es barata de la muerte, porque son del Eroski, pero eran tan monos que no me pude resistir.




Las fotos las hice anoche, al terminar. No me pareció que la luz fuera muy buena, así que hice alguna fotico más, para que se vieran bien.
Así apreciáis también que no están precisamente perfectas :P
¿Cómo está hecha? Sencillo.
1 Capa base transparente para que asiente bien.
1 Capa de color, la base de la manicura francesa. En mi caso un pastel muy natural, que no parece ni que lleves.
Se deja secar bien, muy bien. Se ponen las pegatinas de guia, típicas de cualquier manicura francesa. Sobre todo, si eres torpe, como la que suscribe.
1 capa en la puntita, sin pasarte de la pegatina, obviamente.
Se deja secar otra vez, con paciencia para que se seque bien.
Se finaliza con un top coat transparente, que dé brillo y proteja un poco, para que no se casque la punta al primer día :P
Y ya veis, no tiene mucho misterio.
Y ya que hago entrada otra vez, aprovecho para decir:
¡¡FELIZ AÑO!!
Que disfrutéis mucho.
Un beso a tod@s
Pues eso, hoy vamos al revés del mundo.
A pesar de que para Nochevieja parece que se llevan cosas más llamativas, o complicadas, la verdad es que no me apetecía.
A lo mejor es por haber llevado la morada oscura hasta hace nada.
Me apetecía algo discreto, pero con un toque de color, así que me he lanzado a probar esto de la francesa invertida. Y mira que la francesa de por sí, no es que se me dé muy bien, pero bueno.
Reconozco que no tengo el pulso para robar panderetas, y además las pegatinillas de la francesa, no es que se me queden muy bien pegadas, pero había que intentarlo.
El resultado no es que sea perfecto, ni mucho menos. No queda mal el contraste de colores, y está bien incluso para venir a trabajar.
No podía decidirme entre los dos esmaltes que me faltaban por probar, así que he alternado uñas :P
Ya veis que la marca es barata de la muerte, porque son del Eroski, pero eran tan monos que no me pude resistir.




Las fotos las hice anoche, al terminar. No me pareció que la luz fuera muy buena, así que hice alguna fotico más, para que se vieran bien.
Así apreciáis también que no están precisamente perfectas :P
¿Cómo está hecha? Sencillo.
1 Capa base transparente para que asiente bien.
1 Capa de color, la base de la manicura francesa. En mi caso un pastel muy natural, que no parece ni que lleves.
Se deja secar bien, muy bien. Se ponen las pegatinas de guia, típicas de cualquier manicura francesa. Sobre todo, si eres torpe, como la que suscribe.
1 capa en la puntita, sin pasarte de la pegatina, obviamente.
Se deja secar otra vez, con paciencia para que se seque bien.
Se finaliza con un top coat transparente, que dé brillo y proteja un poco, para que no se casque la punta al primer día :P
Y ya veis, no tiene mucho misterio.
Y ya que hago entrada otra vez, aprovecho para decir:
¡¡FELIZ AÑO!!
Que disfrutéis mucho.
Un beso a tod@s
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